junio 2012 - Autor: Natalia López Moratalla / Mercedes Beunza
El empeño, rigor y buen hacer del
científico más audaz del comienzo del siglo XXI, Shinya Yamanaka, ha logrado el
desarrollo de las células iPS, las famosas células adultas rejuvenecidas hasta
hacerlas pluripotenciales, es decir, capaces de generar la mayoría de los
tejidos. Y esto sin destruir embriones ni violentar a chicas jóvenes para
conseguir sus óvulos.
Esta encrucijada de las ciencias
biomédicas de vanguardia refleja la fusión de las tres corrientes científicas
más importantes y, a su vez, ha dado lugar a nuevas ramas de la investigación
muy florecientes. Pero lo más importante, siéndolo mucho el trabajo realizado,
es poder responder hoy la pregunta clave que muchos debatían y aún se debate
ante las iPS ¿Son estas células rejuvenecidas funcionalmente equivalentes a las
células madre sacadas de embriones? Se responde por la ciencia, no por la
política o los negocios.
Ya desde el principio del debate, en
el que se jugaba el final de la destrucción de embriones para obtener sus
células, -después de la falsa y fraudulenta “clonación terapéutica”, que supuso
una guerra sin cuartel por el dinero y las ideologías-, Yamanaka tuvo el valor
de decir que no creía que las células embrionarias fueran el mejor medio de
control para las nuevas células que había descubierto.
Pensó que los estudios deberían
centrarse en la capacidad propia de las células rejuvenecidas para formar
nuevos tejidos, órganos y organismos modelo, como una línea en paralelo y no
dependiente de las procedentes de embriones.
El 14 de junio Yamanaka publicaba en
Cell Stem Cell un artículo de los que pasaran a la historia:
Ahora la tecnología que puso en marcha está lista para muchas aplicaciones, incluyendo las terapias regenerativas. Faltan confirmaciones pero es lo que la ciencia, la medicina necesitaba.
Ahora la tecnología que puso en marcha está lista para muchas aplicaciones, incluyendo las terapias regenerativas. Faltan confirmaciones pero es lo que la ciencia, la medicina necesitaba.
Los negocios se verán muy beneficiados
porque el producto es de la mejor calidad posible hoy por hoy, y no hay doblez
ni engaño.
La política científica racional tiene
mucho para impulsar. Se ha terminado la visceralidad, la ideología y el
amiguismo chato, que nos ha machacado a los científicos en los últimos
gobiernos de nuestro país. Y sigo preguntándome ¿serán capaces de no darle ya
el Nobel de Medicina y el de Química por lo menos?
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