Me interesan, como a todos los médicos y personal sanitario, los temas relacionados con la bioética. Pero en este momento todos tenemos que saber algo de esta jovencísima ciencia, de modo que lo amplío a todos mis amigos, no todos sanitarios, pero gente inquieta. Ésa persona eres tú
miércoles, 29 de diciembre de 2010
EL MEDICO DE ANTENCION PRIMARIA Y ABORTO. REFLEXIONES, 29-12-2010. ANDOC.
Hay quienes pretenden que e/la médico/a de familia actúe a golpe de imposiciones legales, (aunque estas atropellen el código deontológico que nos rige y que desvirtúen nuestra razón de ser y actuar). El aborto provocado (escondido bajo esa alfombra infame y pervertida de la “palabra” IVE) no es un acto médico por más que se empeñen en que seamos médicos quienes participemos en él (por colaboración necesaria y/o silencio). No es misión nuestra participar en este genocidio silencioso. No podemos objetar (dicen) en conciencia y parece ser que tampoco en ciencia (¿somos ciudadanos de segunda?): nuestra misión es entregar un sobre cerrado, rellenar unos datos administrativos… y no informar de la realidad que supone para la madre y su hijo el aborto provocado. ¿ Tiene sentido que se indique que este acto en atención primaria puede realizarlo “cualquiera”( enfermería , trabajo social , personal del área de admisión….); si es así no es un acto médico , no tenemos que objetar, ni siquiera tenemos obligación de participar. Derivar a los abortorios ( dejemos de hablar de clínicas para no confundir) tiene su recompensa o su penalización profesional : avanzar o no en la carrera profesional , obtener o no un puesto de trabajo e incluso obtener o no la capacitación en la especialidad correspondiente. Podemos derivar sin cortapisa alguna a los abortorios (no hay tope máximo y sí tope mínimo) pero no podemos derivar libremente (no por capricho) a los especialistas que consideremos oportunos. En este último caso, si sobrepasamos el cupo de derivaciones asignadas cobraremos menos en “productividad” (o más según sea el caso). La verdad no tiene matices, la mentira muchos.
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