lunes, 3 de enero de 2011

Vista panorámica desde el pinar de El Neveral. Foto del día 2 de enero de 2011.


La Asociación Española de Bioética afirma que el Comité Clínico no puede decidir sobre la vida humana, 10-2010.

MADRID, Oct.-2010 (EUROPA PRESS) -
La Asociación Española de Bioética (AEBI) asegura que un obstetra no puede trasladar su "responsabilidad personal" en el diagnóstico del feto a un Comité Clínico, entidad que "nunca podrá asumir la responsabilidad médico-legal ante un caso de conflicto" y a la que "no corresponde decidir qué es la vida humana ni el nivel de calidad de vida que es necesario alcanzar para poder conservarla".
Esta es una de las principales conclusiones del informe que la AEBI ha elaborado para revisar desde el punto de vista deontológico, la Declaración de la Comisión de Bioética de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) relativa a la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo. La norma atribuye al Comité Clínico el papel de certificar que el feto padece una enfermedad tan extremadamente grave e incurable que se justifique el aborto después de la semana 14 de gestación.
El texto, al que ha tenido acceso Europa Press, afirma que la Declaración de la Comisión de Bioética "nunca puede ser considerada" como una nueva norma, sino que se impone el criterio de cada facultativo, y considera "rechazable" que se traslade al Comité Clínico la responsabilidad "personal e intransferible" que cada obstetra tiene sobre sus pacientes.
Según explica la AEBI, la Declaración de la SEGO expone un conjunto de "normas metodológicas" para que los comités puedan "alcanzar y justificar sus decisiones", en el que se incluye una serie de supuestos a modo de ejemplo, por lo que "puede convertirse en una lista de indicaciones para el aborto ante las que no sea necesario el dictamen del Comité Clínico por entenderse que ya las ha evaluado la propia SEGO".
Además, la Asociación de Bioética Española critica que el traslado de evaluación a los citados comités "se hace imponiendo una visión de la medicina ajena a la misma que no admite la deficiencia y acepta la eugenesia prenatal" de manera que en lugar suponer un avance en la definición de anomalías y enfermedades graves prenatales, la Declaración "puede convertirse en una cooperación necesaria desde la Ginecología y Obstetricia al proyecto eugenésico programado desde la ley".
En este sentido, afirma que al tratar de la posición previa de cada comité sobre "cómo y qué" considera que es la vida humana, "se decide que hay vidas tan carentes de calidad que no son dignas de ser vividas y, por tanto, se puede prescindir de esas personas". Es decir, "supone una grave discriminación de los nacidos que padecen enfermedades incurables", por ejemplo, las "miles de personas" que viven "una vida digna" padeciendo esclerosis tuberosa, explica el informe.
"No corresponde a la Medicina, menos aún a un Comité Clínico, decidir qué es la vida humana ni el nivel de calidad de vida que es necesario alcanzar para poder conservarla", concluye el texto, para recordar el mandato del Código de Ética y Deontología Médica en vigor, según el cual "al ser humano embriofetal enfermo se le debe tratar de acuerdo con las mismas directrices éticas" que a los demás pacientes.
"DEBERÍAN TENERLO EN CUENTA"
Por su parte, el portavoz de Ginecólogos por el Derecho a Vivir (DAV) y presidente de su Comisión Deontológica, Esteban Rodríguez, ha destacado que el informe "subraya la necesidad de un pronunciamiento de la SEGO mucho más contundente sobre la ley del aborto y sus consecuencias en el desarrollo de la profesión médica".
Para la organización, que elaboró su propio análisis sobre la Declaración, "la SEGO debería tener en cuenta estas consideraciones, puesto que cada vez son más las instituciones científicas y bioéticas de reconocido prestigio las que se han hecho eco del informe" que en su dia emitió DAV y que ahora recibe el "espaldarazo" de la AEBI.

Los profesionales insisten en que el aborto no es un acto médico, Andoc, 11-2010.

Crece el número de médicos andaluces que se inscriben en el registro de objetores. A. ESTRELLA YÁÑEZ / ABC Sevilla, 11/2010

El Colegio de Médicos de Sevilla abordó ayer el derecho de los profesionales a ejercer la objeción de conciencia en una mesa redonda y un debate que pusieron sobre la mesa, como era inevitable, la nueva legislación sobre el aborto, el papel de los sanitarios y el registro de objetores que cada vez suma más inscritos andaluces.
Fueron varias las voces, tanto desde la mesa redonda, como entre el público que rechazaron el aborto no sólo desde el punto de vista ético, sino desde la perspectiva profesional: «El aborto no es un acto médico», dijeron. Fue el punto que abrió el coloquio con la intervención de la doctora Rubín quien afirmó que el aborto «no es la interrupción del embarazo, sino la destrucción del embarazo» y apeló a aquellos sanitarios que los practican a que «no se llamen médicos si destruyen la vida».
Su postura fue refrendada desde la mesa de oradores por el presidente del Centro Jurídico Tomás Moro, Javier María Pérez-Roldán y Suanzes-Carpegna, quien convino con Rubín en que son muchos los profesionales que aseguran que el aborto no es un acto médico y que lo contrario es sólo «una manipulación del lenguaje y un engaño perverso».
«Un acto violento»
Igualmente, el profesor de Bioética y ex presidente de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial, Rogelio Altisent Trota, señaló que «la mayoría de los médicos estamos de acuerdo en que el aborto es un acto violento, pero parece que la sociedad occidental está anestesiada ante este tema».
José Antonio Díez Fernández agregó que «hemos de tratar de llevar adelante la cultura de la vida, dar soluciones a la mujer y formación a los profesionales», además de destacar que el Consejo de Europa ha dado un giro importante «y se ha mojado al reconocer que el aborto puede ser la muerte de un ser humano».
En otro momento de la sesión de trabajo, el doctor Pérez-Roldán apuntó que hay temor en el Gobierno a que aumenten los casos de objeción de conciencia «porque si se multiplicaran podría llegar un momento en que la ley no se podría aplicar».
Precisamente, el coordinador de los servicios jurídicos del Colegio de Médicos de Sevilla reveló en su ponencia que desde la creación del registro de objetores por la Organización Médica Colegial , el número de inscritos no ha dejado de crecer entre los profesionales andaluces. Expuso también no sólo que la objeción es un derecho fundamental de los médicos, sino que entre las cuestiones a las que pueden reaccionar está no sólo el aborto, sino también la esterilización, la contracepción, la fecundación asistida, la investigación con embriones humanos y en el futuro podrán plantearse su postura en relación a cuestiones como la clonación o la eutanasia.
La mesa redonda aportó conclusiones sobre los últimos debates en relación a la aplicación de la legislación vigente, sobre el concepto de objeción de conciencia y el papel de los colegios profesionales en el registro de objetores. La sesión estuvo coordinada por el vicepresidente del Colegio, Antonio Gutiérrez y presidida por el presidente de la institución, Carlos González-Vilardell.

Un campeón de la salud materna, (C-FAM: Catholic Family and Human Rights Institute), 2010.

By Amanda Pawloski
NUEVA YORK, (C-FAM). Cierta noche en Nigeria, una embarazada enferma entró tambaleando a una clínica, a punto de morir. Un joven médico inglés que se encontraba en su primer viaje profesional al África corrió a socorrerla. Robert Walley se dispuso a colocar una línea intravenosa mientras que otro doctor agarraba un estetoscopio para escuchar los latidos del corazón del bebé. La mujer murió justo cuando Walley estaba colocando la línea intravenosa. Estaba tomando su mano.Desprovistos de equipamiento para realizar una cesárea de urgencia, ambos médicos esperaron durante cinco frustrantes minutos hasta que cesaron los movimientos del bebé. El marido de la mujer que había fallecido estaba consternado, y Walley sintió aflicción porque sabía que el resultado hubiera sido diferente en un hospital inglés bien equipado. Su colega, un profesional curtido, con años de experiencia trabajando en las penurias africanas, rompió en llanto.Esa conmovedora noche en Nigeria inspiró la misión del dr. Walley de salvar a mujeres embarazadas en peligro, una madre a la vez. Walley es actualmente la cabeza, el corazón y el alma de MaterCare International, que fundó para reducir la mortalidad materna en todo el mundo mediante una red internacional de profesionales médicos afines a sus ideas. «La salvación de las madres tiene lugar al lado de la cama», afirma Walley.MaterCare funciona gracias a la buena voluntad de donantes particulares y voluntarios, y no recibe subvenciones de gobiernos ni de iglesias. A pesar de su modesto presupuesto, MaterCare realizó admirables contribuciones a la atención de la salud materna de urgencia.En la actualidad, MaterCare trabaja con un modelo ambulante de atención obstétrica de emergencia en áreas rurales de África occidental. La organización capacita a parteras tradicionales para que identifiquen a las madres en riesgo y las remitan a hospitales y clínicas antes de que surjan complicaciones, centrándose en el 80% de las condiciones que ponen en riesgo la vida de las embarazadas y pueden ser identificadas antes del parto. MaterCare recibió premios a la investigación en hemorragias postparto y financió la construcción de un hospital especializado en obstetricia para atender a las pacientes de África occidental que presentan fístulas.Walley demuestra una compasión espiritual por la asistencia sanitaria materna tan grande como su necesidad, y es humilde. «No hice nada, todo lo que uno hace es producto de la inspiración divina», afirma.Si bien Walley comenzó su carrera en el Reino Unido, finalmente emigró porque no podía dedicarse a practicar abortos exigidos por el Estado. El obstetra se mudó con su familia a Canadá, en lugar de cambiar de especialidad médica. La distancia que separa a los padres de Walley de sus nietos es un sacrificio, pero él cree que la providencia le dio una nueva oportunidad para ayudar al mundo.Walley considera que dicha tarea implica también desafiar los actuales sistemas que imparten atención médica a las madres. A través de MaterCare, Walley aguijoneó a las Naciones Unidas y a las organizaciones de beneficencia en países en desarrollo para que trabajaran más eficientemente.Hace muy poco, en respuesta a una petición de la congregación de la Madre Teresa, Walley encabezó varias misiones a Haití tras el impacto del terremoto de este año. MaterCare arribó para atender a las madres que, a pesar de haber sufrido heridas a causa del terremoto en muchos casos, no pudieron retrasar el nacimiento cuando ocurrió el desastre.A largo plazo, Walley prevé un Plan Marshall que financiará ampliamente la atención materno-infantil, según explicó en una reciente reunión paralela de la ONU sobre mortalidad materna. Por el momento, se ocupa de reclutar médicos, voluntarios y recaudar fondos que necesita con urgencia.Él encuentra aliento donde puede, incluso en una carta sorpresa de Roma, cubierta de sellos y escrita en latín. Luego vino una reunión en el Vaticano, de la que surgió más inspiración, a partir de una conversación con el papa Juan Pablo II. «Comprendo las dificultades que usted tiene, pero la Iglesia lo necesita hoy más que nunca; es responsabilidad de toda la Iglesia apoyarlo», dijo el Papa.Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano